KHAJURAHO, EL KAMASUTRA EN LA JUNGLA
26 de agosto de 2014 · Escrito por fotografia@patxiuriz.com
Situado en el caluroso corazón de la India del Norte, en una región de colinas y lagos, Khajuraho es hoy un pueblo tradicional cuyos habitantes han perdido el recuerdo de aquellos lejanos tiempos en los que el pueblo era una capital, la de la dinastía de los Chandela, que, desde el 950 al 1050, edificaron en este lugar 85 santuarios hindúes. Nadie sabe por qué fue una remota y recóndita selva como ésta el lugar escogido para levantar sus templos, pero ha sido precisamente su ubicación la que ha permitido que los mandarines de aquella dinastía pervivieran en el tiempo.
Actualmente quedan en pie 22 de estas joyas arquitectónicas. Construidos con un gresite ocre, al que los rayos del sol poniente confieren una dulce pátina rosada, cada uno de estos templos se eleva sobre una alta plataforma y comprende un pórtico, una sala central y un santuario que alberga la efigie del dios al cual rinde homenaje.
«Hallé entre las ruinas de Khajuraho siete grandes templos hindúes bella y exquisitamente tallados, pero el escultor a veces se había dejado llevar por el calor de sus temas más lejos de lo que era necesario para su realización; desde luego, algunas de estas esculturas eran extremadamente indecentes y ofensivas, por lo que me sorprendió mucho al principio hallarlas en los templos...».
Con estas palabras, cargadas de perplejidad, describía el capitán e ingeniero británico TS Burns las primeras sensaciones que le produjo la profusa y voluptuosa decoración que exhibían los santuarios que, completamente ocultos en la jungla, acababa de descubrir.
Corría el año 1830, y no es de extrañar que la conciencia puritana del oficial victoriano se viera ofuscada por la profusión de desnudos y escenas explícitas de sexo talladas en las rojizas paredes de piedra arenisca. Porque precisamente ahí reside la riqueza de este tesoro arquitectónico: en la exuberancia de las figuras cinceladas que adornan profusamente todas y cada una de las paredes de los templos con escenas que tienen una gran protagonista: la femineidad y el erotismo como hecho cotidiano y a la vez trascendental.
Belleza de líneas, ritmo del decorado, sentido del detalle, expresión de los rostros donde se traduce la ternura, el odio, la alegría, el éxtasis… Damas celestiales de una perfección casi irreal, con sus trazos delicados, sus ojos de cierva, sus largos cabellos, su sensualidad.
Sensualidad de las innumerables parejas enlazadas en mutua adoración. Si bien es cierto que las acrobáticas y complicadísimas posturas eróticas de las estatuas que decoran los templos hacen aflorar especulaciones de todo tipo sobre las razones que llevaron a los artistas a esculpir estas obras, cuyo significado último sigue siendo un misterio para los expertos, lo cierto es que, cuando se habla de ellas, hay que tener en cuenta el hecho de que forman parte de un conjunto decorativo inspirado por un mismo pensamiento, una misma tradición.
No hay que olvidar que la mentalidad de los indios de la Edad Media, que todavía no había padecido la influencia del Islam, era totalmente diferente de la de los pueblos cristianizados. Los tabúes sexuales no existían, y las relaciones entre hombres y mujeres eran una actividad como otra, lo mismo que el trabajo, la alimentación y la oración. Algunas sectas situaban incluso el placer físico en el mismo plano que el ejercicio espiritual (yoga) para alcanzar la salvación.
El moderno pueblo de Khajuraho vive de los templos. Alrededor del recinto donde está el grupo más importante de edificaciones se han instalado hoteles, restaurantes y numerosas tiendas de ropa o souvenirs. Incluso se ha construido un aeropuerto para que los visitantes puedan evitar el fatigoso viaje en tren y autobús, imprescindible si se quiere llegar por tierra. Pero que no nos quepa la menor duda… El esfuerzo bien merece la pena.
CÓMO IR
Hay que volar hasta Delhi o Agra. Desde allí, las conexiones internas hasta Khajuraho pueden hacerse con Air India.
DÓNDE DORMIR
El Hotel Jass Oberoi y el Chandela, en Bypass Rd, ubicados a 500 m del recinto de los templos, son las oipciones más convenientes. Están dotados com habitaciuones con aire acondicionado y piscina en el jardin.
MÁS INFORMACIÓN
www.incredibleindia.org/
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Actualmente quedan en pie 22 de estas joyas arquitectónicas. Construidos con un gresite ocre, al que los rayos del sol poniente confieren una dulce pátina rosada, cada uno de estos templos se eleva sobre una alta plataforma y comprende un pórtico, una sala central y un santuario que alberga la efigie del dios al cual rinde homenaje.
«Hallé entre las ruinas de Khajuraho siete grandes templos hindúes bella y exquisitamente tallados, pero el escultor a veces se había dejado llevar por el calor de sus temas más lejos de lo que era necesario para su realización; desde luego, algunas de estas esculturas eran extremadamente indecentes y ofensivas, por lo que me sorprendió mucho al principio hallarlas en los templos...».
Con estas palabras, cargadas de perplejidad, describía el capitán e ingeniero británico TS Burns las primeras sensaciones que le produjo la profusa y voluptuosa decoración que exhibían los santuarios que, completamente ocultos en la jungla, acababa de descubrir.
Corría el año 1830, y no es de extrañar que la conciencia puritana del oficial victoriano se viera ofuscada por la profusión de desnudos y escenas explícitas de sexo talladas en las rojizas paredes de piedra arenisca. Porque precisamente ahí reside la riqueza de este tesoro arquitectónico: en la exuberancia de las figuras cinceladas que adornan profusamente todas y cada una de las paredes de los templos con escenas que tienen una gran protagonista: la femineidad y el erotismo como hecho cotidiano y a la vez trascendental.
Belleza de líneas, ritmo del decorado, sentido del detalle, expresión de los rostros donde se traduce la ternura, el odio, la alegría, el éxtasis… Damas celestiales de una perfección casi irreal, con sus trazos delicados, sus ojos de cierva, sus largos cabellos, su sensualidad.
Sensualidad de las innumerables parejas enlazadas en mutua adoración. Si bien es cierto que las acrobáticas y complicadísimas posturas eróticas de las estatuas que decoran los templos hacen aflorar especulaciones de todo tipo sobre las razones que llevaron a los artistas a esculpir estas obras, cuyo significado último sigue siendo un misterio para los expertos, lo cierto es que, cuando se habla de ellas, hay que tener en cuenta el hecho de que forman parte de un conjunto decorativo inspirado por un mismo pensamiento, una misma tradición.
No hay que olvidar que la mentalidad de los indios de la Edad Media, que todavía no había padecido la influencia del Islam, era totalmente diferente de la de los pueblos cristianizados. Los tabúes sexuales no existían, y las relaciones entre hombres y mujeres eran una actividad como otra, lo mismo que el trabajo, la alimentación y la oración. Algunas sectas situaban incluso el placer físico en el mismo plano que el ejercicio espiritual (yoga) para alcanzar la salvación.
El moderno pueblo de Khajuraho vive de los templos. Alrededor del recinto donde está el grupo más importante de edificaciones se han instalado hoteles, restaurantes y numerosas tiendas de ropa o souvenirs. Incluso se ha construido un aeropuerto para que los visitantes puedan evitar el fatigoso viaje en tren y autobús, imprescindible si se quiere llegar por tierra. Pero que no nos quepa la menor duda… El esfuerzo bien merece la pena.
CÓMO IR
Hay que volar hasta Delhi o Agra. Desde allí, las conexiones internas hasta Khajuraho pueden hacerse con Air India.
DÓNDE DORMIR
El Hotel Jass Oberoi y el Chandela, en Bypass Rd, ubicados a 500 m del recinto de los templos, son las oipciones más convenientes. Están dotados com habitaciuones con aire acondicionado y piscina en el jardin.
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